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El buchón se hizo dibujo, “El cártel de los pesados” de Miriam Salado

On 06, jun 2013 | No Comments | In | By Editor

El buchón se hizo dibujo, “El cártel de los pesados” de Miriam Salado

Por Iván Ballesteros Rojo

Hace unos meses conviví con unos chicos de Ciudad Obregón que se autodenominaban buchones. Esa subcultura cuyos miembros visten camisetas y gorras de costuras doradas y estampados con motivos que aquí podemos catalogar como neobarrocos. Jóvenes que aspiran ser asociados con célebres narcotraficantes y, en algunos casos, trabajar como sicarios o tiradores. Los chavos, entre los 18 y los 22 años, me comentaron que los fines de semana visitan un lugar, La herradura, cuyo eslogan es: “las mejores noches buchonas de Cajeme”. Me pregunté qué elementos debe tener una noche para ser considerada como una buena noche buchona. Adrián, uno de ellos, me contestó: “Mira viejón, tiene que haber música del movimiento alterado y corridos enfermos; ligar con chamaquitas bien al millón; traer cheve, algo de perico y un guato de feria.”

Aquellos jóvenes de clase media baja repetían, como suele pasar en todas las generaciones, una moda. Pero también podrían ser confundidos, por su vocabulario y aspiraciones, y en algunos casos también por su pinta, con otra subcultura, la de los cholos. Chavales que se la pasan en las esquinas fumando mota y hablando sobre leyendas de narcos, morritas y pleitos. En la red hay un video del Colmillo norteño, que se titula: “El cholo se hizo buchón”, que me ayudó a comprender lo siguiente: hay una nueva versión de los cholos, por lo menos en las barriadas, los buchones. Miles de pequeños cárteles, antes pandillas, que más que un peligro para la sociedad son una consecuencia del momento histórico que vivimos. Una fantasía más dictada por los medios y sustentada en la mediocre educación mexicana. 

Lo anterior viene al caso ya que hace unos días se inauguró la exposición de una creadora visual que, ya podemos decir, es también una maestra del dibujo, Miriam Salado (Hermosillo, 1987). La expo se titula El cártel de los pesados. En ella encontré retratos impecables de perfectos buchones, pero también sus posturas y semánticas: una botella de Buchanas, una colita de mariguana y un pase regado en una mesa. Cráneos de vacas atestados de bisutería resplandeciente, como la que usan los buchones y buchonas en sus ropas, uñas y pantalones, que es un irónico guiño sobre la obra del rey de la mercadotecnia artística, Damien Hirst. Encontré pues, toda la indumentaria de los nuevos macizos de los barrios (aunque sabemos que esta moda y práctica también se da entre clases altas). Para quienes han seguido el proceso creativo de Salado, no les será difícil advertir que desde sus inicios ha realizado ensayos visuales sobre personajes marginados. Podemos decir que los cholos de sus primeros dibujos han evolucionado y ahora son estos buchones. Miriam quiere reflexionar, y lo logra, sobre uno de los aspectos más evidentes, pero negados, de nuestras sociedades: sus despojos. Pez Banana platicó con la creadora el día de la inauguración de El cártel de los pesados, que permanecerá en la sala de arte del Instituto Sonorense de Cultura hasta el próximo mes de Julio.

Hay en la red un video “El cholo se hizo buchón”, ¿lo has visto? ¿Eso mismo pasó con los personajes de tus dibujos?

Si, el del cholo que se transforma en buchón. Claro, la misma cholería me llevó a los buchones. Desde hace tiempo que me comencé a enfocar en identidades que de alguna manera son marginadas o señaladas de manera despectiva. No es que esté adoptando ninguna postura aquí, lo único que pretendo es mostrar sus símbolos, para poder entender de una manera más profunda lo que son.

Muchos no entendemos estos símbolos de neobarroquismo chafa que manejan los buchones. ¿Nos podrías ilustrar?

Bueno, el porqué de las tendencias a usar marcas extranjeras, como Ed Hardy y su rollo barroco. Investigando llegué a la conclusión que estas marcas no iban dirigidas a ellos como mercado, pero las adoptaron porque su rollo es llamar la atención. Esa ropa, en su imaginario, envía un mensaje: tenemos dinero y podemos gastar.

O como el fenómeno causado, involuntariamente, por el narco conocido como la Barbie, que después de salir esposado ante los medios masivos de comunicación, con una postura por demás cínica, y con su camiseta marca polo con la leyenda “London”, al otro día disparó las ventas de ese modelo en particular. Pero cuéntanos, ¿los retratos son de buchones reales?

Son imágenes construidas. Solamente hay uno que es un verdadero buchón (me señala el cuadro: un tipo con sombrero que observa al espectador con una mirada de hielo). Pero yo no me propuse ir a los buchones, sino que a partir de los símbolos que yo identifiqué construí estos retratos. La mayoría de los modelos me posaron con su ropa normal, y yo transformé lo demás.

Vemos a los buchones en la calle, en los mercados. ¿Verlos también en una exposición de arte, cómo se redimensionan?

Eso lo decidirá cada quien. El hecho de dibujar botes aplastados de cerveza, por ejemplo, y montarlos en un cuadro, para luego exponerlos, les das otra lectura. Reconstruir lo cotidiano en una pieza, en este caso de dibujo y pintura, le otorga otra dimensión, ya que no solamente estás traspasando el objeto al papel, estás haciendo una reflexión sobre sus usos y su lugar en el espacio.

¿Por qué hacer retratos sobre este fenómeno social?

Elegí el tema del buchón por lo que puede reflejar, no solamente del aspecto de la moda, sino de la realidad del norte de México, y de Sonora en particular. Una realidad violenta que se vuelve objeto de consumo.

     

Salgo vivo de esta reunión de pesados y quedo satisfecho. El buchón se hizo dibujo.

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