Drowner

Nadie tuvo idea de los dedos que se usaban para pulsar un lamento.

Pensábamos que una voz se construía fácil, un pájaro enfermo hacía cantar el cable del alumbrado público.

Nosotros tenemos un círculo de arena en el que nos besamos como ratas. No sabemos tocar la guitarra, pero en la mente se arma una historia a punta de suaves golpes en la vena.

Que brinque y se haga maremoto, que nos deje escribir una ofensa.

Nadie sabía tocar la guitarra, nadie estaba capacitado para gemir en círculo al ver videoclips con estrobos sobre rostros esquizoides de músicos del grunge.

 

(los drowners)

 Nos gustaría que recordaran nuestro paso lento; aquí mil años de crédito se han dejado secar a la espera de un greatest hits del chantaje.

Si no se otorga el indulto en lugar del recuerdo, un muerto, sólo uno, hablará desde la carne verde de la actriz querida, el cuerpo del soneto, su virtuosismo de caudillo que embellecía el mundo. Un listado antiguo con laca de sangre maniatada, las lenguas que enuncian, todos los reportes de los mundos que hacemos.

Y nos gustaría que dijeran Los drowners, pandilla semiótica de hijas de la chingada, perras del rock, borrachas heroicas, trabajadoras de la hierba.

Mencionarán nuestros mil años, la hermosura del fango, prácticas abisales, qué clase de mirada es esa, qué añoranza de los buenos tiempos que no hemos vivido.

Luego mil años, nadie hablará de nuestras cosas mientras los bombarderos beben, se ponen al día en alguna ciudad estúpida a la que nadie ha dedicado una canción.

***

Aquí una perla disfrazada de cápsula del tiempo, caja de soldadura en forma de contenedor, habrá que introducir los años de rencor de Los drowners, actitud jodida de ratas de campo, porque en nuestra casa no había televisión de paga. Qué lejano el MTV y las sonrisas pregrabadas, qué lejano el pedido de juguetes para armar. Unos sicarios despistados y otros cadáveres de la mafia atemperaban el paisaje, dos cabezas guillotinadas adornan más que una. Estos pueblos a hora y media de la frontera, también son circunstancia, aunque no parezcan.

 

Track 10 – Animal lover

 

No sabemos si los martillos estarán a tiempo

en el lado sur del camino

o si el futuro puede ser medido

y se ve como una de esas profesionistas

con superpoderes

 

las noches de cuarto de ensayo

dejan poco alcohol y piezas dentales a falta de monedas

 

nadie atina al hoyo de la casetera

los sonidos no se abaratan

los pechos jóvenes son de trapo o de piel

 

Algunos de los perros de la fiesta tienen cinco manos

 

las noches de cuarto de ensayo

dejaron de ser productivas

antes del jarabe Benadrex

hay pocas chicas

y hay maricones cachorro-de-loba

 

un borracho de esta calle notaría la diferencia

pero en esta lata de aluminio sólo se admiten niños malcriados

criadillas con delirio de avance en dos pies

hacia algún plano de una vida.

 

 1993

 no fui quien decidió

que las emisarias del lápiz negro para ojos

voláramos impulsadas

por la tecnología de hélices de carne

 

antes de ingresar al mundo del empleo poco remunerado

 

no pedí informes para la gestión

de un ejército de monos con alas pequeñas

 

escojo ir por tierra los días de víboras en carretera

 

los muslos se cansan y arden

son un reclamo de las grasas saturadas

 

la verdad es que yo diseñé el verano

pero nunca supe operar su mecanismo

 

al comprar estas botas

me dieron un cupón para un alma trizada

sudan por dentro

los pies ajados del parque industrial

 

algunas veces se evaporan los camiones a lo lejos

un certamen de empleados que prefieren no llegar

el vaho de transporte sube hasta los cables de paga

luego hay que hacer fila en varias ventanillas

con cajeras de inyección hidráulica

 

 

Foto: Adhir Aguilera

 

*Antonio León es un poeta nacido en Ensenada, Baja California. Reside en Mexicali desde 2014, donde se desarrolla en distintos ámbitos de la promoción cultural universitaria. Es autor de los libros Busque caballos negros en otra parte (pinosalados): ríos, dentro de la colección Ojo de Agua, editada por CETYS Universidad y Consomé de Piraña, editado por Carruaje de pájaros y el Instituto Sinaloense de Cultura. En 2016 fue el ganador del Premio estatal de literatura (poesía) en Baja California, con el libro El Impala rojo. Ha sido becario del PECDA dentro de la categoría Creadores con trayectoria y su nuevo libro de poesía, Drowner, es una edición de la Secretaría de Cultura de Baja California