Filosofía de andar por casa

Filosofía de andar por casa (2010) es un libro de sillón y de pantuflas, una especie de conversación liviana con alguien que contempla el mundo como aquél que da vueltas por su casa preguntándose dónde habrá dejado la cartera. Es un filosofar mordaz que nos recuerda el mejor modo de abordar «los temas importantes”, desde la ligereza y el humor, en la tertulia de la convivencia natural y palabras resbalando con simpleza. 

Publicado por Sexto Piso en su colección Noesis, este libro de Xavier Rubert de Ventós no teme la espontaneidad de poner su saber a la luz de sus primeras impresiones, sin maquillaje. Reflexiones divertidas por lo genuino del lenguaje en el que surgen sobre cosas que, por su aparente seriedad, merecen ser tratadas con rigor pero no sin desenfado. A fin de cuentas, es la cotidianidad el combustible que echa a andar la maquinaria del ingenio que transporta esa urgencia por entender y darle forma al mundo, ingrávido discurso.

«Como quien coge un pajarito caído del nido» nos introduce a los 35 ensayos que integran la obra, mismos que se agrupan en siete apartados organizados de la siguiente manera: I PIM-PAM-PUM: DEMOGRAFÍA VS TECNOLOGÍA, II PUDORES, III CONJUNCIONES, IV FILOSOFÍA DE SUBALTERNOS, V LA TEORÍA DEL DESCONOCIMIENTO, VI LA NATURALEZA (IN)HUMANA, VII CORTOMETRAJES. Cada apartado posee una dinámica particular entre sus textos permitiendo a la lectura objetivarles de al menos dos formas distintas. La primera: 35 ensayos individuales agrupados por temática (o más bien por ímpetu del que surgieron). La segunda: Siete ensayos compuestos por aristas cual figuras geométricas.

Con su estilo juguetón y directo, Ventós reflexiona sobre su época, los problemas que la atraviesan y la actitud que, como humanidad, tenemos ante un mundo cada vez más convulsivo, más contradictorio.

Desde el trágico suceso de una Norteamérica herida por el terrorismo («un terrorismo artesanal» que surge como respuesta al terrorismo sistemático del imperio) Rubert de Ventós nos habla de la incómoda posición de los Estados Unidos: el descubrimiento repentino, propiciado por el ataque, de que este mundo tan extenso no es tan solo el escenario de sus propios intereses económicos, sino un lugar en el que «como te comportas te tratan» y en el que, tarde o temprano, todos habremos de responder por nuestra actitud hacia los otros.

O, lo que es lo mismo, que ni la monstruosa Norteamérica es intocable, ni sus enemigos tan malvados. De hecho, es sólo al reconocerse en el papel del victimario cuando verdaderamente comprendemos hasta dónde hemos llegado como especie. Si bien se tratan otros temas, como el culto a la publicidad (vista como una especie de labor espiritual moderna), la bioética y sus cuestionamientos sobre hasta dónde nos es lícito manipular aquello que nos constituye, o la jerarquía de los parques y los baños, que pueden ayudarnos a entender mejor la personalidad de una nación por medio de la forma que tenemos, cada uno, de interactuar con sus espacios.

A lo largo de las siete partes en las que se divide el libro, hay una idea resurgiendo en temas tan dispersos: identificarse con la víctima resulta siempre más sencillo para el grueso de la humanidad. Nos limitamos a compadecerla unos momentos y, por lo general, ahí acaba el análisis. Sólo cuando nos miramos en el victimario (llámese extremista religioso, cura pederasta o sociópata demente) es posible comprender de qué somos capaces. Nada tan profundamente humano como la opresión y la injusticia, nada más sintomático de los problemas que enfrentamos que el reconocimiento de esa silenciosa atrocidad a la que a veces recurrimos como especie.

He ahí el logro de Ventós, que parece decirnos:

Hablemos sobre el cosmopolitismo newyorquino, pero también hablemos del nacionalismo subyacente, del impulso de sensualidad abierto y desbordante que es la práctica nudista hasta el mecanismo del pudor, que acaba por poner al descubierto esa malicia temerosa que caracteriza a nuestra época. Hablemos sobre semen y fronteras, sobre la teología del producto y la fetichización de la publicidad o sobre lo que significa «hacer cultura» en este mundo en que su producción insustancial acaba siendo mayor que la cultura que en verdad asimilamos y, lo que es peor, en el que justamente esa acumulación de libros superfluos y teorías casi gratuitas terminan por pesar sobre nuestras costumbres culturales, obstaculizando así el acceso al dato sustancial y relevante, a la interacción reveladora o al fenómeno elocuente.»

Por eso el estilo filosófico con el que nos presenta los ensayos es «de andar por casa»: no porque sus temas se limiten al ámbito doméstico, sino porque para el autor «andar por casa» es un equivalente microcósmico a «ser parte de la Tierra». Es ese momento en que nos cuestionamos lo que somos e intentamos comprender nuestras interacciones en (y con) el mundo, cuando comprendemos que la casa puede ser tan amplia y tan extensa como lo permitan nuestros modos de habitarla. Así, la ociosidad del día a día nos permite que pasemos de la distracción observadora a la contemplación mundana convirtiendo nuestra cotidianidad en un estímulo ontológico: son nuestras interacciones con aquello que llamamos Realidad el combustible filosófico que pone a trabajar la reflexión al intentar dilucidar qué es lo que implican. Es en su aparente nimiedad en la que descubrimos que es nuestra interpretación de lo que vemos y vivimos la que nos revela su importancia, aquella que nos hace reparar en lo trivial seguros de que, en medio de la intrascendencia, podremos encontrar una profunda lucidez vistiendo de oquedad aquello sobre lo que su visión se va constituyendo, la sutil sagacidad de un gesto ingenuo frente a la futilidad de lo que esconde.

Inmerso en esa sencillez, tan lejos de la pose intelectual y el academicismo acartonado como lo permite su actividad  (a fin de cuentas es licenciado en derecho, doctor en filosofía y además ha sido profesor en universidades como Berkeley y la Universidad Central de Barcelona) Xavier Rubert de Ventós logra invitar a los lectores a pasar hacia su hogar para así poder hablar cómodamente y sin tapujos sobre la experiencia humana en su totalidad, este milenario andar en casa desde el que entendemos nuestra historia cuando nos sentamos a mirar tras las ventanas y habitamos con consciencia nuestro espacio.

Cortesía Librería Hypatia

*Hiram Alejandro Elizondo (Hermosillo). Es autor del plaquette Tendré boca de profeta, publicado por la editorial Retina de Gallo en 2018. Actualmente se encuentra trabajando en la publicación de dos poemarios.