Los anarquistas revolucionarios

El imaginario popular vincula a la Revolución Mexicana con las figuras, muchas veces monolíticas, de Porfirio Díaz, Zapata, Villa, Madero, Huerta, Carranza y otros más. Como sucede en estos casos, los personajes quedan atrapados en el estereotipo, el prejuicio o, peor aún, en el discurso oficial. Como es sabido, después de la revolución de 1910, se instauró en México un partido de Estado que gobernó, con muchos altibajos, hasta el año 2000 cuando el Partido Revolucionario Institucional (PRI) perdió la presidencia de la República ante el Partido Acción Nacional (PAN). A través del tiempo, las figuras de los revolucionarios fueron estandarte del gobierno en turno o enemigos. Sin embargo, atrás de la épica construida alrededor de la Revolución Mexicana hay historias que han quedado lejos de los reflectores y que contribuyen a un mejor entendimiento del turbulento inicio del siglo XX en México.

Claudio Lomnitz rescata en El regreso del camarada Ricardo Flores Magón (2016) publicado por la editorial Era, una de las historias precursoras de la Revolución Mexicana: el movimiento anarquista encabezado por los hermanos Flores Magón y su periódico Regeneración. A través de una amplísima investigación documental que abarca cartas, estudios, entrevistas, diarios y material fotográfico, entre otras fuentes, Claudio Lomnitz realiza una reconstrucción de los años anteriores al estallido revolucionario de 1910 y, sobre todo, del papel que jugó el Partido Liberal Mexicano cuya cabeza más visible era Ricardo Flores Magón.

Es interesante analizar la figura de Ricardo Flores Magón y las razones por las cuales quedó al margen de la historia que se enseña en las escuelas y de los homenajes oficiales. Apenas, con la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia, parecía que habría una reivindicación del personaje, sobre todo porque el partido del presidente, Morena, bautizó a su medio oficial con el mismo nombre del periódico que dirigió, en diversas etapas, Flores Magón. Sin embargo, el presidente ha mencionado con más frecuencia a actores de la revolución como Madero y Zapata, antes que al ideólogo del Partido Liberal Mexicano. Una razón probable de esta exclusión –y que expone con mucho detalle Lomnitz– es la incomodidad del anarquismo en la vida pública mexicana de inicios del siglo XX. Fundado por Kropotkin, Bakunin y Pierre-Joseph Proudhon, entre otros, el anarquismo promotor del bien común y de la ayuda mutua sin necesidad de leyes y gobiernos, se subdividió en fracciones que coquetearon con el comunismo o, incluso, con la lucha armada. Sin duda alguna, la idea de una sociedad anarquista en México, sin leyes ni un Estado central, parecía más que una utopía para los intelectuales y políticos del porfiriato famosos por su conservadurismo a pesar de sus orígenes liberales. A pesar de eso, la dictadura de Díaz, su empecinamiento por mantenerse en el poder, la corrupción de la élite que lo rodeaba y, sobre todo, la enorme desigualdad social que provocó su régimen, fueron un caldo de cultivo ideal para que Flores Magón atrajera a muchos simpatizantes.

Claudio Lomnitz rastrea los orígenes de la familia Magón y, siguiendo las biografías de sus integrantes, describe un movimiento que acompañó al Partido Liberal Mexicano y que es aún más desconocido para el gran público: los intelectuales y periodistas norteamericanos que denunciaron el régimen de Porfirio Díaz y que sirvieron de traductores, editores, patrocinadores y compañeros de batallas de los anarquistas mexicanos. Teniendo como representante más famoso al periodista y escritor John Kenneth Turner, quien se hizo famoso en aquellos años por la publicación de su reportaje Barbarous Mexico en el que retrata los múltiples lados oscuros del Porfiriato, en particular la coacción de muchos grupos indígenas que trabajaban en condiciones de esclavitud en las haciendas del país. Como David contra Goliat, el grupo de rebeldes mexicanos y estadunidenses se enfrascan en numerosas batallas para evidenciar al régimen del dictador mexicano cuya imagen gozaba de un amplio reconocimiento en el extranjero. Lomnitz, en la parte más pormenorizada del libro, reconstruye el día a día del grupo conformado alrededor del PLM y del periódico Regeneración. La gran cantidad de información que vierte el autor sobre los avatares de estos personajes hace más lento el flujo narrativo y cuesta trabajo retomar el hilo de la historia que desemboca, como se puede prever, en los meses y semanas anteriores al estallido de 1910.

Foto tomada: latinousa.org

Lomnitz reconstruye a Magón a partir de su contexto y lo presenta como un idealista caído, al final de su trayecto, en desgracia, víctima de traiciones y, también, carente de un plan realista para llegar al poder. Superado en la praxis por Francisco I. Madero cuyos objetivos eran más de tipo electoral y democrático, Magón atestiguó el declive de su movimiento. En el fundador del PLM –y es una de las virtudes del libro– se materializan y condensan las contradicciones del México de finales del siglo XIX e inicios del XX: la búsqueda a través de las armas de una sociedad madura que aspirara a una democracia moderna; el ideal de un país más justo representado por el anarquismo de Magón y el movimiento antirreeleccionista de Madero traicionados por sus creadores y por las decisiones tomadas en el camino; conservadores y liberales luchando en medio de la famosa “Pax Porfiriana” que era, en realidad, un cascarón, una fachada a punto de colapsar. Un país fragmentado cuya economía dependía de los caprichos del capital extranjero, particularmente de los Estados Unidos. Gracias a esta historia o historias previas al estallido final, contadas con minucia por Claudio Lomnitz, la Revolución Mexicana y sus protagonistas adquieren vida más allá del discurso oficial, siempre dispuesto a etiquetar hechos y personajes para servirse de ellos.

 

*Alejandro Badillo. (Ciudad de México, 1977). Ha publicado, entre otros, los libros de cuentos Ella sigue drmida (TierraAdentro),  Tolvaneras (Secretaría de Cultura de Puebla. Reedición Cuadrivio), Crónicas de Liliput (BUAP), El clan de los estetas (Universidad Veracruzana. Premio Nacional de Narrativa Mariano Azuela) y la plaquette Ajuste de  cuentas (Paraíso Perdido). También ha publicado las novelas La mujer de los macacos (Libros Magenta), Por una cabeza (Ficticia Editorial/UAN. Premio Nacional de Novela Breve Amado Nervo) y El último día de septiembre  (Libros Magenta/Secretaría de Cultura de Puebla). Coordinador de talleres literarios.Ha participado en varias antologías de narrativa y en publicaciones como Casa del tiempoLuvina y el suplemento “Confabulario” de El Universal. Colaborador dela revista Crítica y exbecario del Fonca.