Dos poemas de “Consomé de Piraña”, el nuevo libro de Antonio León

estamos a punto de olvidar tu libro anterior

 

escribo solapas

tomo fotografías de solapas y participo en concursos

o muestras estatales de fotografías de autor

 

quise instaurar el primer premio a la trayectoria en pajas mentales

en la bienal del libro elefantiásico

pero no aceptaron

porque también me propuse como escritor homenajeado

 

frente al espejo

reúno las manos a la altura del pecho

volteo hacia una cámara tentativa

iluminación rembrandt

la mirada bala uno de mis poemas

en voz alta

 

hay baladistas que

más de una vez

necesitan un balazo

 

no me malinterpreten

yo

admiro el rastro de serpientes

de la tecnología del audiolibro

 

un tráiler

foto de autor que está dispuesto a sentarse en la cara de escritores rusos

que odiaban el invierno de nueve meses

y se dedicaron a escribir bloques de papel prensado

 

escribo autores y todos son una revelación

aunque ya no sean jóvenes

en algunas fotografías aparecen acompañados de dioses

o sinodales caucásicos

 

lo más importante es que son genios y hablan varios idiomas

 

como figuras de acción

que mueven el rostro por varios perímetros

con accesorios y baterías que se incluyen

en la caja

 

monjes de color

que acudieron al destacamento militar de su localidad

a entregar la lista trunca de superpoderes

que se mencionaban en solapa

de

aquellas

instantáneas

 

Cortesía: Antonio León

 

baby jane y su hermana son amigas

para elma correa

 

ya no fuimos al cine cuando dejó de ser gratis

migramos a las series de hijueputas guapísimos

en plan cadena perpetua

canallas que esnifan astringosol

y visten playeras gastadas

de tanto arrastrarse como las víboras que intuimos

son

 

los reunimos de la misma forma en que cartitas de álbumes de monstruos

algunos repetidos en grado de futilidad y desgano por el empleo

 

un bloque de cemento en tierra por un chop suey de caminos

 

a mi amiga le dijeron que los zapatos de cristal cortado

son un problema en época de lluvias

hoy es el retrato que me barre de lengua a trapo

no conozco otras formas de hacer desvergue en madeja

 

en esta ciudad no hay hidrantes rojos

porque ya los hubiéramos chancado con alto ruido

incluso a pie

 

por la misma razón cancelaron las cabinas telefónicas

 

después de los 30

uno deja de fabricar tenazas porque todo se pudre

 

o unos amargados que escupieron un alfabeto en desorden

que sólo tuvo la función de anunciar el fin de la época de las ideas

 

le pasó a walt disney

aunque un día

metí solicitud para ser la muchacha

que escupe tinta de colores en las hojas veloces

que integran dibujos animados antiguos

más burdos que las marcas de tizne antropomorfas de vallecitos

 

pero necesitaba visa y cancelé el veneno en la presa

 

hay quien insiste en las señales sobre la carpeta asfáltica

decir que es una calle una plaza un burdel un león

cédula de no iniciar hasta que se acabe el mundo

 

el hueco de una línea

sarta de petroglifos que recomiendan el silencio

dentro de una caverna plena de adultos

con mal humor por siempre

 

*Antonio León (Ensenada). Es poeta. Reside en Mexicali desde 2014, donde se desarrolla en distintos ámbitos de la promoción cultural universitaria. Es editor de poesía en la revista El Septentrión y colaborador esporádico de noisey\vice. Ha sido columnista del semanario Es lo cotidiano y actualmente desmenuza sus fijaciones en el blog Muerte por videoclip. Es autor de los libros Caricia del velocímetro, Busque caballos negros en otra parte (pinosalados) y :ríos, dentro de la colección Ojo de Agua, editada por CETYS Universidad. En 2016 fue el ganador del Premio estatal de literatura (poesía) en Baja California con el libro El Impala rojo. En 2018 fue becario del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico en la categoría Creadores con trayectoria. Consomé de Piraña, editado por Carruaje de pájaros y el Instituto Sinaloense de Cultura, es su libro más reciente.