Tengo una terrible fobia a que me den un cabezazo en lugar de un beso

Nunca he pasado sólo un día sin estar preocupado porque presento síntomas de alguna

enfermedad extraterrestre

nunca había experimentado el vértigo que causa ver el fondo de un recuerdo desde el olvido

nunca pude reír a todo pulmón hasta que me enteré que al final nos teníamos que morir

nunca he robado un beso porque Vivi estaba loca y la única vez que lo intenté me dio

un cabezazo

nunca lo volví a intentar porque Vivi me dejó traumado y ahora hasta adquirí un tic de pánico

fulminante cada que debo besar a alguien

nunca puedo recordar a Vivi y no reírme porque una vez me dio un cabezazo ¿qué demonios le pasaba?

nunca me canso de imaginar que Vivi leerá esto algún día: “Vivi fuiste lo mejor de mi vida”

nunca me he sentido solo por más de un nanosegundo porque

nunca estuve solo porque

siempre estuviste ahí chingándome la vida

nunca te agradecí lo suficiente

nunca me di cuenta de tu paciente labor que implicaba curar mi humanidad, desde mi primera letra hasta la actualidad, con gasas de agua marina traídas desde tu playa olvidada, ya conocías el desenlace Vivi, lo habías visto muchas veces Vivi, te diste una manita de gato Vivi, me dejaste a flote Vivi, apartaste tus tormentosos deseos de destruir

nunca me fijé que tienes un nombre tan extraño para la vista Vivi Vivi Vivi Vivi Vivi Viví queriendo quererte menos Vivi Viví aletargado desde que me jodiste el tabique Vivi Vivi Viví como parásito en tu recuerdo hasta que pasó el dolor

ahora no sé qué tengo Vivi porque Viví esperando tu opinión oblicua acerca del espacio que abarcan mis manos

una teta, dos tetas, dos tetas y un corazón y toda la vida, decías reías

nunca olvidaré todas esas tonterías que me enseñaste a maquinar “¿y si a la gente le saliera un nuevo pezón por cada año cumplido?” decías reía-mos

nunca cometí la barbaridad de esperar que me esperaras

te sobraban años

a mí me faltaban

te sobraba talento

a mí me faltaba

te sobraba belleza y

 

nunca me dijeron Quasimodo,

pero poquito me faltó

nunca te gustaron los poemas que parecían escritos en 20 minutos, menos aun cuando realmente habían sido escritos en 20 minutos,

pero te escribo Vivi, te escribo y te creo

¿Qué símbolo puedo esconderte entre los muslos Vivi? Vivi Vivi Vivi Viviste cristalinamente, tú no eras otra cosa que luz, ni yo que un coyote con sangre de gallina en las encías huyendo de tus escopetazos Vivi Viví sobreviviéndote reincidiendo reincendiando tus huesos ruinas jaulas trincheras

nunca creí que me creyeras eso de que ibas a ser inmortal por este poema, por eso cuando creíste que te creí que me creíste no hacíamos otra cosa que mentirnos para acelerar los trámites del amor y de la muerte espiral que se escondía en cada beso que me atornillabas y viceversa cuando el día ardía Viví Vivi bebí Vivi

nunca he sabido como soltar tanto cachivache tanto recuerdo que vengo arrastrando

y

nunca he querido saber.

 

Aziz Córdova (Agua Prieta, 1995). Es poeta. Recientemente publicó el libro Como siempre llego tarde (o me vengo muy pronto).

Aziz Córdova. Tomada de su muro.